
Luna y veneno
Como la luna ilumina tu vida y
Hace que no puedas dejar de mirarla.
Te hipnotiza, te hace sentir nada sin ella.
Su sonrisa te hace experimentar el amor de verdad
Tus ojos te ciegan y hacen que veas sólo lo que ella ve.
Su cuerpo te envuelve y te atrapa
Su piel como el satín te da el calor y la pasión que nunca soñaste
Sus palabras te elevan a la cima de la montaña o
Te hacen caer al precipicio.
No hay principio ni fin estando con ella,
Cuando está contigo crees que podes tocar las estrellas con las manos
Su presencia crea un mundo,
Donde solo tú eres el rey.
No hay nada que no puedas tener
Si ella está contigo.
Es como la luna aunque no la vez en el día
Ella está.
Pero no quieras poseerla porque
Ella es de aquí y de allá
No existe en un solo lugar
No pertenece a nadie,
Su amor hoy está y mañana ya no.
Su destino es iluminar y después partir
No te engañes, no reconoce fronteras.
Amarla es confundirse en una nebulosa,
Estar en el ojo de la tormenta,
En un barco a la deriva.
Ella es luna y también veneno.
Veneno dulce que te aletarga y te mata
No es su intención, pero tampoco lo puede evitar
Es dulce día y noche tormentosa
Es franca como hiriente sus palabras
Es la ternura y la herida del látigo
Es el mar que te seduce y los riscos que te hieren.
Posee el amor y la dicha
Pero no olvides, ella es también la soledad y la pérdida.
Si te enamoras de ella,
Nunca olvides que ella es:
Luna y veneno…
Saya Maabar

El Intento
La soledad entre la gente es vértigo envilecido.
No existe paz en la cima de la montaña,
Si al pie, nos esperan las angustias.
No existe perdón para aquel que daña la señal y
Nos desvía del camino.
No hay más olvido que las horas que nos dejan.
El sol sale y se pone encontrándonos en el mismo lugar.
La noche se lleva la luz ante nuestros ojos
Y solo nos queda esperar la mañana.
¿Qué fue de esos sueños que encendían nuestros rostros y
Exaltaban nuestro espíritu?
Sueños, sólo sueños, que se han desgastado en la lucha con la utopía.
¿Quedarán caminos sin recorrer?
¿Puentes sin cruzar?
¿Alguien todavía tendrá deseos de llegar?
Pero ¿adonde?: es la pregunta.
¿A la tierra de la paz?
¿Al lago de la esperanza?
O solamente le bastará con caminar…
Sigámosle, tal vez la vida sea tan solo recorrer.
O tal vez, sea solo intentar llegar a ese punto tan ansiado,
Que se hace difícil recordar…
Saya Maabar
