¡Gracias abuelo!
Hoy revisando el altillo, a pesar de mi artrosis y de los rezongos de mi mujer,
encontré un papel de cuaderno doblado en cuatro. Lo abrí y me di cuenta que la
letra era de mi nietito Pablo, me senté entre las cajas a leer el pequeño
escrito, con mucha atención.
Desde abajo mi esposa me apuraba diciendo: ¿ahora se te ocurre arreglar el
altillo? Está por llegar tu hijo y tu nieto ¡Es el Día del Padre! ¿te abordas?,
me dijiste que me ibas a ayudar a envolver los regalos para ellos…y bla…bla…bla…
Sí, ya voy…respondí mientras me aprestaba a leer. Abrí la hoja y acercándome a
la luz leí lo que estaba escrito con esas regordetas letras infantiles: “Querido
abuelo, me gustaría decirte esto, pero me da vergüenza. Pienso que algún día
arreglarás el altillo y lo verás, espero que lo hagas pronto. Han pasado muchos
días del Padre y siempre lo festejamos con papá y mamá en tu casa, pero me di
cuenta que nunca te desee ¡Feliz Día del Padre! a vos, como lo hacía la abuela.
Aunque soy chico todavía me doy cuenta que yo no tendría papá si vos no hubieses
sido padre también, es decir yo soy nieto, porque vos fuiste padre. Por eso
quiero que cualquiera sea el día en que leas esta carta, sepas que siempre te
deseo de corazón un ¡Feliz Día del Padre! Si puedo algún día te lo voy a decir
con mis propias palabras, ¡Te quiero mucho abuelo! Estaba su firma redondita de
“Pablito”.
En ese momento sentí la vos de mi esposa que decía: llegaron los chicos…
Entonces, doble de nuevo la hoja de cuaderno, la puse en el bolsillo de mi
camisa y bajé.
- ¡Hola hijo! ¿Cómo estás? ¡Feliz Día del Padre!
- ¡Gracias Papá!
- Saludé a Elena mi nuera y vi que tímidamente asomaba su carita
Pablito.
Me acerqué a él y levantándolo en brazos le dije:
- ¡Feliz Día del Nieto-Hijo!
- Con su carita sonrojada me abrazó
- Tengo algo que decirte, en secreto, le dije…
- Acercó su oreja a mi boca y entonces le hablé: ¿sabes que descubrí?
- Con la cabeza me hizo señas de que no sabía…
- Entonces me acerqué de nuevo y le dije: descubrí que si vos no
hubieras nacido, no tendría nieto y entonces “no sería abuelo” y tu padre no
hubiera sido “padre”
- Con cara de asombro me sonrió y luego me dijo:
- Abuelo: ¿limpiaste el altillo?
- La abuela llamo a la mesa, vamos a comer ¿te parece?
- Vamos abuelo, pero siempre seguí arreglando el altillo,
- ¿me lo prometés?
- ¡Por supuesto!, palabra de abuelo…
Saya Maabar

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EL ESPEJO QUE EMBELLECE
(fábula)
El horrible ogro que todos odiaban compró en la tienda un espejo de su propio
tamaño.
Lo colocó en uno de los muros de su palacio. Podía verse en él de cuerpo
entero.
El vendedor le había asegurado algo que terminó por convencerlo.
- Este espejo lo embellecerá, mi excelentísimo señor, se verá usted en él como
siempre quiso verse.
Pasaba horas el ogro frente al espejo comprobando sus bondades.
Era cierta la promesa del tendero, podia verse allí como siempre había soñado
ser.
Cambió el ogro su mirada sobre sí mismo, y consiguió que todos lo vieran
distinto, a pesar de que su cuerpo no se había transformado.
Ya no era tan horrible para los demás, porque había comenzado a embellecerse
para él.
Ya no era odiado por todos, porque habia aprendido a quererse en el espejo.
Moraleja:
Descubrete a tí mismo con amor, para que los demás comiencen a quererte.
La belleza siempre impacta.
Nadie puede dejar de reconocer que la belleza física es un factor deseable y
deseado y que, en primera instancia, puede abrir muchas puertas.
Pero más allá de favorecer un primer acercamiento, no asegura nada.
La belleza física, de por sí, no puede asegurar la perpetuidad o la continuidad
de los sentimientos despertados por la persona que la posee.
La belleza interna, la belleza del espíritu, en cambio, puede perpetuar los
sentimientos y hacer que los mismos perduren incluso después de la muerte... y
en el recuerdo.
Y además, con la belleza interior sucede un fenómeno opuesto a lo que sucede con
la belleza externa.
El paso de los años desluce inexorablemente las bondades del cuerpo.
Y aunque se lo cultive y hasta se lo someta a cirugías, su belleza decrece con
los años.
En cambio, para quienes cultivan lo lindo de su interior, con el paso del tiempo
ocurre lo contrario: El cuerpo envejece, pero el espíritu se hace cada vez más
noble y más hermoso.
Por eso, cuidemos nuestro cuerpo, es importante.
Pero fundamentalmente cuidemos nuestro espíritu, ya que es muchísimo más
importante.
Y enseñemos a nuestros hijos a cultivar y valorar la belleza interior.
Esa, que es la que despierta sentimientos verdaderamente auténticos y duraderos,
que son, en definitiva...los únicos que sirven.
G.F.
Dany Susevich
Flores, Ciudad Autónoma de Bs. As.
República Argentina
Mensaje citado por Marta Margarita <mita522002@yahoo.com.ar>:
Escríbele al autor
gastonld@yahoo.com;
Más obras en: http://www.elconfesionario.com.ar
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EL ESPEJO QUE EMBELLECE
(fábula)
El horrible ogro que todos odiaban compró en la tienda un espejo de su propio
tamaño.
Lo colocó en uno de los muros de su palacio. Podía verse en él de cuerpo
entero.
El vendedor le había asegurado algo que terminó por convencerlo.
- Este espejo lo embellecerá, mi excelentísimo señor, se verá usted en él como
siempre quiso verse.
Pasaba horas el ogro frente al espejo comprobando sus bondades.
Era cierta la promesa del tendero, podia verse allí como siempre había soñado
ser.
Cambió el ogro su mirada sobre sí mismo, y consiguió que todos lo vieran
distinto, a pesar de que su cuerpo no se había transformado.
Ya no era tan horrible para los demás, porque había comenzado a embellecerse
para él.
Ya no era odiado por todos, porque habia aprendido a quererse en el espejo.
Moraleja:
Descubrete a tí mismo con amor, para que los demás comiencen a quererte.
La belleza siempre impacta.
Nadie puede dejar de reconocer que la belleza física es un factor deseable y
deseado y que, en primera instancia, puede abrir muchas puertas.
Pero más allá de favorecer un primer acercamiento, no asegura nada.
La belleza física, de por sí, no puede asegurar la perpetuidad o la continuidad
de los sentimientos despertados por la persona que la posee.
La belleza interna, la belleza del espíritu, en cambio, puede perpetuar los
sentimientos y hacer que los mismos perduren incluso después de la muerte... y
en el recuerdo.
Y además, con la belleza interior sucede un fenómeno opuesto a lo que sucede con
la belleza externa.
El paso de los años desluce inexorablemente las bondades del cuerpo.
Y aunque se lo cultive y hasta se lo someta a cirugías, su belleza decrece con
los años.
En cambio, para quienes cultivan lo lindo de su interior, con el paso del tiempo
ocurre lo contrario: El cuerpo envejece, pero el espíritu se hace cada vez más
noble y más hermoso.
Por eso, cuidemos nuestro cuerpo, es importante.
Pero fundamentalmente cuidemos nuestro espíritu, ya que es muchísimo más
importante.
Y enseñemos a nuestros hijos a cultivar y valorar la belleza interior.
Esa, que es la que despierta sentimientos verdaderamente auténticos y duraderos,
que son, en definitiva...los únicos que sirven.
G.F.
Dany Susevich
Flores, Ciudad Autónoma de Bs. As.
República Argentina
Mensaje citado por Marta Margarita <mita522002@yahoo.com.ar>: