El Rincón de Saya

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Cobardía

 

Tú eres esa piel sin cuerpo,

Ese cuerpo sin alma…

Tu nombre es Cobardía,

Aunque a algunos los convences de que te llamen Coraje…

Tu ropa cara no llega a tapar

Tu suciedad profunda.

Tu sonrisa se asemeja a las máscaras venecianas.

Cuando ríes, haces un esfuerzo enorme,

Ya que a tu alegría, la vendiste por monedas.

Tienes casa pero, nunca, tendrás un hogar

Tienes gente alrededor pero jamás tendrás amigos.

Tus escasas virtudes se extraviaron entre las ilusiones de los demás y

La realidad de tu libertinaje.

No eres hombre, no eres niño y no llegas a ser un animal.

Porque los animales te superan en todo lo que a ti te falta.

Escoria de la humanidad,

Pero mezclada con ella,

Eres un peligro constante de contagio,

Como manzana podrida en el tonel,

Eres la podredumbre de los que comparten tu lugar.

¡Pobre alma descarriada!

Te olvidaste tantas veces de Dios que,

Cuando tu vida termine e implores por El.

Aún en su infinita bondad, no podrá escucharte.

Ya que tu voz se habrá callado y

Los latidos de tu corazón ya no se sentirán.

Solo tu alma podría hacer que te escuche y

A ella la perdiste hace tanto tiempo, que

El silencio te aterrará.

El vacío te envolverá y sólo si algún ángel se da cuenta de tu presencia,

Tal vez, y sólo, tal vez,

Ante él podrás llorar…

 

                                                            Saya  Maabar

Paleta de sentimientos
Porque desee vivir así y así lo hice, subí montañas y soporté tempestades.
El continuo vaivén del tiempo no vulneró la solidez de mis ideales aún cuando
inmovilizó mi corazón.
En la paleta de colores de los sueños, pinté con tornasolados los sinsabores
porque sabía que no podría impedir ver en ellos tanta luz de tos colores vivos,
ya que siempre negarla los grises.
Sabia que verla aún dorados en los momentos más oscuros de mi vida. Que también
verla los rojos de la seducción y la agresividad, ahuyentado los momentos de
paz. y los tonos pastel dulcificando los minutos y horas de terror y soledad.
Los sentimientos pujaron siempre por salir pero nunca fueron hacia alguien en
especial, se difuminaron hacia todos y cada uno de los que me rodearon, aun sin
darme cuenta de ello.
Cometí muchos errores pero el peor fue no errar. Si hubiese sido mi error
notorio, tal vez, alguien me hubiese enseñado a llorar: fuerte y
desconsoladamente. Pero no fue así.
Ante el extremo dolor levanté mi espada y aún con tas manos ensangrentadas no
dejé que resbalara su empuñadura.
Grité y Grité!, pero recordé antes cegar mi voz para así asegurarme que ningún
sonido fuera escuchado.
Caminé sin sentido y con sentido, pero siempre o hice hacia el mismo lugar I
hacia adelante.
Jamás me detuve, aún cuando sangraban mis pies, de haber caminado tanto.
Fui muy herida, sufrí la soledad en sus más diversas formas, porque, no hay una
sola forma como se suele creer .
Viví la soledad en compañía de la indiferencia, de la falsedad y junto a las
falsas promesas.
Luego caminé con la soledad elegida, fría y paralizante hasta que dominé al
temor .
El temor, palabra que no podría definir sin la ayuda de un Diccionario, ya que
como sentimiento o sensación nunca lo experimenté realmente y si así no fuera,
porque me fallara la memoria, debí ahogarlo en cuanto sentí su presencia.
Viví la pobreza pero nunca la del alma. Solo la que se siente: la garra del
hambre apretándote las entrañas, saber apreciar el suave aroma del pan recién
hecho por no haberlo podido comer, tantas veces.
Tuve muchas cosas, pero no pude conservar ninguna. No sé si realmente me mudé
tantas veces o solo seguí tratando de escapar .
Ahora pienso, que en realidad: sólo estaba buscando mi camino...

Saya Maabar



 

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El Intento<>

 

La soledad entre la gente es vértigo envilecido.

No existe paz en la cima de la montaña,

Si al pie, nos esperan las angustias.

No existe perdón para aquel que daña la señal y

Nos desvía del camino.

No hay más olvido que las horas que nos dejan.

El sol sale y se pone encontrándonos en el mismo lugar.

La noche se lleva la luz ante nuestros ojos

Y solo nos queda  esperar la mañana.

¿Qué fue de esos sueños que encendían nuestros rostros y exaltaban nuestro espíritu?

Sueños, sólo sueños, que se han desgastado en la lucha con la utopía.

¿Quedarán caminos sin recorrer?

¿Puentes sin cruzar?

¿Alguien todavía tendrá deseos de llegar?

Pero ¿adonde?: es la pregunta.

¿A la tierra de la paz?

¿Al lago de la esperanza?

O solamente le bastará con caminar…

Sigámosle, tal vez la vida sea tan solo recorrer.

O tal vez, sea solo intentar llegar a ese punto tan ansiado,

Que se hace difícil recordar…

                                Saya  Maabar

 

 

EL  IDOLO

Si te miran con odio y envidia, porque te ven como un ídolo, lleno de belleza y pletórico de vida. No te resientas. Jamás ellos pueden saber que eres un ídolo con pies de barro, con días de angustia y noches de tormento. Que caminas llorando disfrazando con una irónica sonrisa, tu mueca de dolor.

No saben de tus fracasos y desencantos, tampoco quieren saberlo.

Sólo te piden que sigas ocupando su sitial de ídolo.

No intentes convencerlos de que eres un ser humano, eso no les interesa.

Si  lo supieran tendrían que tratarte como tal, y eso es molesto para ellos.

Sigue ocupando tu sitial; aunque cuando sientas que tus pies se entierran cada vez más, resiste, ¡tú puedes!

Aférrate a tus sueños, eso te mantendrá. Pero no los comentes: los ídolos no sueñan, solo están.  No te preguntes ¿para qué? Solo mantén tu lugar.

No esperes más que falsas alabanzas y alguna que otra palabra sarcástica. No desesperes ante la incomprensión.

Los ídolos son creados por la gente sólo para poder echarles la culpa de los propios errores aduciendo sus supuestas enseñanzas. El amor, la ternura, no son para ti.

Mantén la cabeza erguida y sigue firme, a nadie le interesarás cuando estés caído.

Así solo formarás parte del barro y la gente, con mala memora, te pisará la cabeza, olvidando el lugar donde estabas.

¡No caigas!, no serás perdonado. Tú no tienes la culpa pero a ellos no le importa.

Busca tu propia grandeza interior y espera, sólo espera.

En el interior de algunos, sólo de algunos, tú eres y serás siempre, grande…

                                      Saya   Maabar

A QUIEN LE CAIGA EL SAYO

 

“Acuérdate nena, nunca debes perder la compostura…”Cuando recuerdo esa frase

recuerdo tambien un momento en mi vida que nunca regresará.

Las lánguidas manos

de mi tía abuela elegantemente regadas sobre su falda negra como la noche y con

perfume de rosas, su mirada color del tiempo, su sonrisa perlada, su voz pausada

que me hacía repetir inconscientemente sus palabras a medida que las

pronunciaba.

Esas palabras quedaron marcadas en mí, pero mi carácter fogoso y apasionado por

altos ideales y principios hicieron que muchas veces mis palabras, respetuosas

pero filosas como un estilete me impidieran llegar tanto puestos importantes

como tambien impedir ser perseguida.

Mi lealtad a los principios –ahora recién comprendo- fue y siguen siendo un

ataque a los honorables corruptos de la falsa democracia, dúctil herramienta de

sus nefastos propósitos y golosina dulce y gratis para la masa popular sumisa y

ansiosa.

¡Que ilusa!, Cómo podía creer ¿qué la gente quiere que se haga Justicia?. Eso

acarrea responsabilidades. No, el pueblo prefiere engolosinarse gritando: ¡Viva

la Democracia!, o si  lo recuerda ¡Viva la Patria! Ya que esto no crea un

compromiso. Y aún mas, de lo contrario, eso los hace diferentes del resto y eso

es peligroso ya que pueden ser considerados locos o aún peor indeseables y

terminar separados de la “sociedad”.

Igualmente yo les tengo lástima, esas personas no pertenecen a nada, ni tienen

nada, ni siquiera son dueñas de ellas mismas.

Su droga es una demagógica declaración por televisión y no pensar más.

El veraneo, la comida y trabajar lo menos posible son sus ideales. Allá

ellos…eso sí, se conforman con pocas cosas y así son engañados por muchos.

Pero prefieren no pensar, es más cómodo.

Cuantos libros se han escrito sobre las clases altas, cuantas críticas sobre su

indiferencia y privilegios contra la gente de mas abajo; una carcajada

inevitable surge de mis labios ¿quién los acusa?, ¿la clase baja?, ¿la clase

media?, o aquellos que los odian porque no tienen capacidad suficiente para

llegar y que luego son –si llegan- quienes descargan sus rencores contra sus

iguales mientras saludan ceremoniosos a sus Jefes y Empresarios o a cualquiera

que tenga dinero o poder y en actitud servil se arrodillan ante ellos, no

importa que sea sobre la cabeza de uno de sus pares, si ello les es útil para

ocupar un cargo alto que le permitan entrar en esa esfera y en esa vida que

anteriormente decían tanto aborrecer.

¡Pobres inútiles!, hoy juzgan y destruyen vidas para llegar, mañana luego de

 Lugar, que en rigor de la verdad, no tendrían que haber salido jamás por

el bien de la humanidad.

Aún con sus trajes –pagados a plazos-, no son mas que lacra de la sociedad, que

algún funcionario dadivoso a cambio de un favor le permitió intentar ser “lo que

no es” y “vivir lo que no sabe vivir”. Porque el dinero fácil, no da el rango,

Así solo para lograr ensuciar el honor y el prestigio de una persona decente e 

Se condena sin razón y se libera con liviandad a los culpables, solo:

porque las personas leales y honestas les resultan molestas y peligrosas.

¡Pobre rata que desea llegar a ser león!…

 

                                                                   Saya  Maabar

impedirle así seguir levantando “polvo” contra personas como él o debería decir como ellos, el sentido de ubicación, la cortesía, los ideales…esas cosas no van incluidas en la dádiva. gozar un pequeño tiempo de los frutos de su traición vuelven al fondo de un cajón.
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impedirle así, seguir levantando “polvo” contra personas como él o debería decir como ellos,

el sentido de ubicación, la cortesía, los ideales…esas cosas no van incluidas en la dádiva.

gozar un pequeño tiempo de los frutos de su traición vuelven al fondo de un cajón.

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