El Rincón de Saya

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El rincon de J.Ledo
Autores invitados
 

 

Dedicado a: Roberto Rodolfo Reigosa
EL DESPERTAR


Fue un día como tantos otros, cuando uno piensa que será otro igual, cuando así como sorprenden los volcanes cuando empiezan a derramar su lava en masivas explosiones, o tal vez  como los terremotos que sacuden de pronto y espantan; o tal vez el tronar certero del rayo que cayó o tal vez sólo esa ardiente luz naranja que parece quemar nuestros ojos cuando se mira al sol en forma fija, así solo en un vano intento de decirte lo que me pasó, amiga te digo, lo confieso: ¡me enamoré!.
Si, ya sé lo que vas a decirme y tenés razón: que nunca creí en el amor, que solo pensaba en Dios cuando se hablaba de ese tan famoso sentimiento que cruelmente yo lo explicaba, como una creación humana sólo a los efectos de eludir responsabilidades y echarle la culpa a “algo” que como era una entidad inmaterial se podía culpar impunemente. Sí lo sé, es difícil explicártelo pero porque sos mi amiga lo voy a intentar.
Es lo que yo llamaría: el despertar, si el despertar y darse cuenta que uno esta vivo, que ama la vida y quiere vivirla solo para él. Es mirar por la ventana y al mirar la lluvia en cada gota que golpea la ventana es ver su rostro. Es sentir el aroma de su piel en todos lados. Es mirarse al espejo y ver su sonrisa pícara y dulce a la vez. Es dedicarse minuciosamente a observarlo  para aprenderse de memoria cada surco de su rostro, cada forma de su cuerpo, tratar de no olvidarse cada línea de sus manos, es el despertar…es animarse a soñar, ¿te das cuenta?
Si, entiendo tus burlas, siempre lo negué. Aún cuando salía con alguien o cuando asumí un compromiso sentimental nunca lo creí, ¡ya sé! Y tenés razón, pero sabes aunque te burles necesito que me escuches, porque necesito decirlo, contarlo y si pudiera gritarlo y vos que me conoces sabes que me cuesta hablarlo, pero como te dije antes es el despertar…darse cuenta con todos los sentidos de que se puede ser feliz, depositar la confianza en alguien y creer que se puede confiar, que la traición moneda corriente de todos los días no existe en esa persona, que la verdad es su estandarte y que nos ama de verdad.
Te estás riendo podes hacerlo, pero te digo algo, yo no niego lo que dije antes sólo él me enseño que estaba equivocada. Me enseño que el amor existe y es auténtico, que un hombre al que una ama puede ser el mundo y además que, tal vez y digo sólo tal vez, hay tiempo para vivirlo.
¡No, no estoy triste! Tal vez sólo emocionada o sorprendida por no reconocerme, tal vez nostálgica por no haberme dado cuenta antes de que él estaba ahí, que el amor estaba sentado estudiando tan cerca de mí, que éramos amigos, y sin embargo yo no lo veía así y lo negué, tanto pero tanto, hasta que me convencí, pero sólo después de mucho tiempo. Me duele el tiempo perdido, los errores cometidos, quisiera borrarlos por siempre, borrar todo y comenzar a escribir una vida donde cada día la primera página comience con la inicial de su nombre y termine con la calidez de su mirada.
Quisiera que cada día fuera eterno y cada beso se prolongara en el tiempo como los círculos que hace una piedra al caer en el agua de un lago.
No, no digas eso, no me envidies. Sabes también sufro, si sufro y temo porque cuando se encuentra alguien con el cual se pueden hacer todas esas cosas con las que se sueño, se teme. Sí, se teme a que él se aleje, que el amor se esfume, que ese incontrolable deseo se extinga….Y sabes lo malo es que, ahora sé, que es inevitable sentir sentimientos tan contradictorios, lo sé ahora, recién ahora, que amo realmente. 
                                       Saya  Maabar

 

                      

El nombre del hombre y del amor...

 

 

¡Eres un sueño?

 

 

¡Querido amor!: decía el aire mientras jugueteaba empujando las nubes y cambiándoles la forma.

Yo volaba y era arrastrada por el viento, desde el cielo bajaba un poco y te veía de lejos. Mis ojos se detenían en tu piel y yo pensaba ¡qué hermosa piel canela!

Luego giraba y me dirigía hacia los valles y entre viñedos me atraía el brillo de las uvas. Me detenía las tomaba en mis manos y ahí veía tus ojos: penetrantes y profundos.

Seguía mi viaje y las montañas me rodeaban. El sol las tornaba de colores luego tornasoladas y anta tanta fuerza imaginaba tus brazos, tu torso, tus piernas…

El paisaje era hermoso pero otra vez la fuerza del aire me llevaba, esta vez a un sembradío, había girasoles y allí notaba tu sonrisa.

De pronto la lluvia. Miles de gotas caían sobre mí, el cielo se oscurecía, no veía bien y además no te encontraba pero te buscaba en la pesada noche en que se había convertido el día.

Comenzaba a caer y en ese torbellino no estabas. De pronto me vi en nuestra cama. No se si desperté. Toqué tu almohada retorcida como la dejas todas las mañanas y tampoco te encontrabas ahí.

Bajé al comedor, recorrí la casa, medio dormida o dormida ¿tal vez?, pero fue en vano.

Sin embargo en el perfume del ambiente estaba. No entendía. Entonces me pregunté ¿eres un sueño?

Me dirigí a al cocina y vi un mate ya cebado, vacío sobre la mesada. Lo toqué y estaba tibio.

Al levantarlo sentí el calor de tus manos, volví a envolverme en la dulzura de tus labios.

Volví a preguntarme ¿eres un sueño?

Despacio me dirigí al comedor con una taza de café y al sentarme a la mesa observé el reloj. El marcaba las 10 hs, de una mañana lluviosa.

Mientras bebía traguitos de café pensé nuevamente ¿eres un sueño?, pero esta vez me respondí: sí, lo eres pero mi sueño hecho realidad. El tesoro que todos buscamos al final del arco iris. Mi sueño hecho realidad; me senté a esperar. En pocas horas abrirías la puerta, me besarías, nos tomaríamos de las manos y comenzaríamos a soñar o lo que es lo mismo a seguir soñando.

Acaso la vida ¿no es eso? Cuando se conoce el amor, a vos querido en mi caso, la vida es simple y felizmente: un sueño hecho vida.

Te observé en mi mente detenidamente y me dije orgullosa: sí ¡eres mi sueño!

                                               Saya  Maabar

 

DAME  UNOS  MINUTOS...

Una vida puede comenzar en unos minutos.
¿Cómo puedo olvidar, que recién dejé de sobrevivir, para vivir cuando te di un beso?
Años de estudios juntos, amistad a la distancia, recuerdo perdido o mejor dicho cambiado en unos minutos.
El amor cuando llega y se instala fuerte, forma un paisaje nuevo, se fija en la mente y en el cuerpo.
El rostro amado se convierte en un perfume, la brisa; todo lo recuerda, todo lo revive.
Abrazar el cuerpo amado cuando él está durmiendo nos transporta a un mundo de dulzura, sin espinas.
Nunca mis manos tocaron algo tan suave y cálido como tu piel.
El gusto de amarte es sabor canela.
Pero, tanto te deseo que los momentos se hacen cortos y cada vez más…
Te extraño tanto que lo hago hasta cuando estás conmigo.
Estoy celosa del agua que te toca al bañarte o del aire frió de la madrugada, que te rodea,  cuando te vas a trabajar.
Te amo tanto, pero tanto, que te veo en todos lados y te busco constantemente, aunque más no sea, para recordar las curvas de tu rostro.
Me aferro a tus manos fuertes, aunque estès lejos. Y  no te suelto.
Necesito mucho más tiempo para amarte que el resto de mi vida…
No me alcanza, ¿podemos empezar de nuevo?
¿Podrás darme además de la felicidad, mas tiempo, para amarte?
Yo creo que si. Dame unos minutos…

                                                   Saya Maabar

EL DESPERTAR II

Hoy desperté de un sueño que había creado mis deseos.

Hoy me di cuenta, que mis ansias se aferraron a tu cuerpo. Me iluminé en tus ojos, viví en tus palabras. Las estrellas bajaron a mis manos después que me besaste. El sol brilló siempre y la lluvia se convirtió en caricia; con tu sola presencia el asfalto se volvió césped. El viento y la tormenta en suave brisa…

Hoy desperté de mi sueño.

Hoy viví la realidad de una rosa que creía, sin espinas.

Tu sonrisa no era franca, tus ojos ya no me iluminaban. El remanso de tus palabras se convirtió en tormenta. La dulzura de tus besos mostró su amargura.

Hoy desperté de mi sueño y vos habías cambiado.  Mi cuerpo tiembla de solo mirarte; mil ilusiones se desvanecen ante cada indiferencia. Las estrellas que pusiste en mis manos se han ido y las veo, mas lejos aún, que antes de conocerte. El amor que despertaste en mí lo vas ahogando, momento a momento, me resisto y lucho; pero la herida sangra.

Todo mi ser te implora y tú me das la espalda…

Tal vez llegué a tu vida cuando ya no deseabas creer o estabas demasiado herido para amar.

Estiro las manos y no logro alcanzarte…

Me esfuerzo pero es tarde, ya te fuiste. Mi alegría y mi vida también quieren irse contigo…

¡Por favor! Déjenme seguir durmiendo, quiero continuar soñando…

                                                                              Saya   Maabar

Amor Fraterno y Amistad...

 

El rincòn se Saya

 

¡Feliz cumpleaños…! Para Ale….


Corazón herido, triste la mirada, nariz respingada y labios en flor…, parece que fuiste y serás siempre así.
Un nombre para un sentimiento, que nacía. ¡Que difícil!
-Tanta ilusión, tanta espera y ahora estás aquí entre mis brazos- eso pensé, hace ya bastante tiempo y hoy siento la misma agonía; mezcla de miedo y de alegría.
No quiero que se marchiten mis brazos para poder seguir cobijándote; no soporto la idea de que merme mi vista y no poder verte claramente.
Quiero, aunque duela, que mi corazón siga sangrando como en tu principio en esta vida, para que el calor de mi sangre te impida sufrir el frío de la indiferencia del mundo.
Tengo miedo que mis piernas pierdan sus fuerzas y no poder seguirte; tengo temor a tantas cosas.
Pero, hoy en este día, especialmente tengo miedo de que olvides mi nombre, no el de pila, sino el del sentimiento.
Yo te decía: mi conejito, mi cosa chiquita; ahora sos un hombre de la mano de una mujer que te ama.
Soy feliz por eso pero mis manos lloran su soledad, aunque siguen tendidas hacia vos.
Tu sonrisa de niño fue mi única alegría, mi fuerza para poder seguir viviendo. Ahora tus ojos de conejo me siguen mirando, pero tengo terror que veas a la de carne y hueso y no a la de los sentimientos, temo que olvides ese nombre.
Mi verdadero nombre, el que me permitió vivir aún muriendo.
Ahora sos un árbol alto y frondoso pero para mí seguirás siendo ese retoño de arbusto que me esperaba para curarme las heridas y preguntarme ¿te duele Mariadelita Me gustaría lastimarme sólo para que vos me cures como cuando eras chiquito. Pero las cosas han cambiado y ahora sólo me conformo con que no me veas como soy sino sólo como me veías con tu corazón.

Simplemente como tu hermana, con su nombre de sentimiento como te dije antes. Llámame como siempre “mi hermana”…con eso basta para sentir que me seguís tomando y sosteniendo con tus manos.
Hace muchos años que no soltás mi mano, desde que naciste, espero irme de este mundo y sentir tu calor a pesar de la distancia.
Entonces, desde lejos, yo suavemente me iría diciéndome…¡es mi hermano!. Se llama también, Alejandro…
Saya Maabar

Al  final  del camino...

Perdida en las noches gélidas de nuestras vidas, caminando sin parar por interminables desiertos, que casualmente carecen de arena, pero tienen asfalto.
Observando el cielo en busca de esa estrella, la cruz del sur, para que os guíe y nos permita retomar el camino.
Buscando ese rayo de sol que nos caliente el alma o esa jarra de agua fresca para saciar la sed.
Caminando por senderos angostos y peligrosos, esperando algo que nos dé fuerzas para continuar…
En esa eterna penumbra, golpeados por la gente, que no ve, a la otra gente.
Buscando esa palabra, la de Dios para recuperar la esperanza, atravesando selvas enmarañadas y húmedas para encontrar el sendero.
En la mente surgen las dudas y los miedos de no llegar, pero seguimos, con el corazón sangrando, pero persistimos.
El tormento de la búsqueda constante es agotador y caemos rendidos…
En ese instante recordamos lo más importante, lo que habíamos olvidado: se tiende hacia nosotros esa mano amiga. La que sostiene con fuerza la espada del amor hacia sus semejantes, la que tiene la calidez de la amistad generosa y franca. Y en ese momento, el cansancio y el dolor se van. Las fuerzas regresan, el camino es claro y para continuar sólo basta decir: ¡Gracias amiga!..Tú eres, la luz en el camino…

Saya Maabar

                                        


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